Tótem de seguridad o vigilador presencial: qué le conviene a un consorcio

Es la discusión de asamblea más repetida de los últimos años en los edificios: seguir pagando un puesto de vigilancia física las 24 horas o pasar a un tótem con monitoreo remoto. Esta comparación va eje por eje, dice cuándo conviene cada opción y termina con las preguntas que hay que llevar a la reunión.

Tótem de seguridad o vigilador presencial: qué le conviene a un consorcio

En resumen

  • Un puesto presencial de 24 horas son cuatro o cinco personas con sus salarios, cargas y reemplazos. Un tótem es un abono mensual de monitoreo. Referencias públicas del sector ubican el ahorro entre el 70% y el 80%.

  • La seguridad física suma tareas de recepción: encomiendas, visitas, proveedores. El tótem gana en continuidad, registro y en que el operador no puede ser reducido ni intimidado, y la recepción se cubre con portería virtual.

  • Para la mayoría de los consorcios residenciales urbanos la respuesta es un esquema mixto: encargado de día y tótem las 24 horas, con portería virtual para las visitas y los proveedores.

En esta nota

  1. Las cuatro formas de cuidar la puerta de un edificio
  2. Comparación eje por eje
  3. Cuánto se ahorra en expensas
  4. Cuándo conviene el vigilador presencial
  5. Cuándo conviene el tótem
  6. El esquema híbrido: encargado de día, tótem las 24 horas
  7. Cinco preguntas para llevar a la asamblea
  8. Preguntas frecuentes

Las cuatro formas de cuidar la puerta de un edificio

Antes de comparar conviene ordenar las opciones. En los consorcios argentinos conviven cuatro esquemas:

  1. Vigilador empleado del consorcio. El edificio contrata a la persona. Costo laboral pleno y responsabilidad directa sobre el vínculo.
  2. Empresa de seguridad con personal propio. El consorcio contrata el puesto; la agencia pone las personas y cubre francos y licencias.
  3. Tótem con monitoreo remoto. Cámaras, estación en el hall y operadores en una central las 24 horas, por abono.
  4. Cámaras sin monitoreo. Graban, nadie mira. Sirven después del hecho, no durante.

Esta nota compara las opciones 2 y 3, que son las que un consorcio pone en la balanza. La 4 no es seguridad activa, y la 1 hoy es la excepción.

Comparación eje por eje

Eje Seguridad física 24 hs Tótem con monitoreo
Costo mensual 4 a 5 salarios con cargas, viáticos y margen de la agencia Abono mensual de monitoreo; equipo en comodato o compra
Cobertura horaria 24 hs con cambios de turno, francos y licencias a cubrir 24 hs, con operadores que rotan cada 30 minutos desde dos centrales
Respuesta ante un hecho Intervención en el lugar; puede ser reducido Operador ve, habla por altavoz, activa sirena, llama a la policía; no interviene con el cuerpo
Disuasión Presencia física visible Pantalla con operador visible, cámaras y sirena exterior
Recepción Recibe encomiendas, asiste vecinos, controla proveedores Se cubre con portería virtual: visitas, proveedores y encomiendas a distancia
Riesgo para las personas La persona en la puerta es la primera expuesta: puede ser amenazada y quedar inmovilizada El operador está en la central y actúa al instante: sirena, policía, aviso a los vecinos
Registro En papel, cuando lo hay Video de todos los accesos, disponible varios días
Alcance y dependencias Vigila un único punto de acceso; ausentismo, cansancio, rotación Varias cámaras a la vez; batería propia de 1 a 3 horas ante cortes de luz

Costo

Un puesto de vigilancia física de 24 horas los 365 días no es un salario: son cuatro o cinco personas para cubrir los turnos con los descansos que marca la ley, más cargas sociales, viáticos y el margen de la empresa de seguridad. Ese número suele ser el rubro más pesado de las expensas de un edificio mediano.

El tótem se paga como abono mensual. Notas de iProfesional con administradores, cámaras del sector y empresas del rubro ubican el ahorro frente a la seguridad física entre el 70% y el 80%. Son estimaciones de mercado; el número de cada edificio depende de sus accesos y de su esquema actual.

Cobertura horaria

La seguridad física cubre las 24 horas con personas que se relevan. Cada cambio de turno, cada franco no cubierto y cada licencia son un hueco que alguien tiene que tapar, y la misma persona pasa muchas horas mirando un solo acceso. En el tótem, los operadores rotan cada 30 minutos para mantenerse atentos y trabajan a la vez desde dos centrales de monitoreo propias, que se respaldan entre sí las 24 horas. No depende de una sola persona ni de turnos que se estiran hasta el cansancio.

Respuesta ante un hecho

Acá está la diferencia más honesta. El vigilador presencial interviene en el lugar; también es la primera persona a la que reducen en un asalto. El operador del tótem no puede ser intimidado, pero su respuesta es a distancia: mira, habla por el altavoz, activa la sirena y llama a la policía con la descripción de lo que ve. Para un consorcio, la pregunta es qué respuesta quiere y qué riesgo acepta para quien está en la puerta.

Disuasión

Los dos disuaden. El vigilador, con su presencia. El tótem, con la pantalla donde se ve al operador, las cámaras a la vista y la sirena que se activa cuando alguien merodea. Quien estudia un edificio sabe leer las dos señales.

Recepción de visitas y encomiendas

Un vigilador presencial recibe la encomienda, le abre al plomero, avisa a un vecino que se le prendió la luz del auto. Con el tótem, esas funciones se resuelven con portería virtual, un servicio complementario en el que los operadores atienden visitas, proveedores acreditados y encomiendas a distancia. Si el edificio las necesita, el presupuesto tiene que incluirla.

Riesgo, registro y dependencias

El operador remoto está en una central: no lo reducen ni lo amenazan, y ante cualquier emergencia responde al instante con la sirena, el llamado a la policía y el aviso a los vecinos. El tótem deja video de todo lo que pasa; en muchos edificios con seguridad física no queda ningún registro, o queda uno en papel. Y el tótem depende de energía e internet: ante cortes cortos funciona con batería propia durante 1 a 3 horas, según la cantidad de cámaras y la tensión del edificio durante el corte. El plan ante una caída de conexión es una pregunta obligatoria.

Cuánto se ahorra en expensas

Sin números del edificio no hay respuesta seria, pero sí hay un método. Se toma el costo mensual actual del puesto de vigilancia física tal como figura en la liquidación de expensas. Se pide un presupuesto de tótem que incluya instalación, comodato o compra, abono de monitoreo y, si hace falta, portería virtual. Se comparan los dos totales a doce meses. Con las referencias públicas del sector, la diferencia suele estar entre el 70% y el 80% del costo del puesto de seguridad física, y el equipamiento inicial se amortiza en pocos meses.

Lo que no conviene es comparar solo el abono con el salario de un vigilador: el puesto real son cuatro o cinco.

Cuándo conviene el vigilador presencial

  • Predios grandes, con mucha superficie y varios ingresos, donde hace falta patrullar.
  • Edificios con alto flujo de visitas, proveedores y encomiendas todo el día, donde la función de recepción pesa tanto como la de seguridad.
  • Consorcios que valoran la intervención física inmediata y aceptan el costo y el riesgo para la persona.

Cuándo conviene el tótem

  • Consorcios residenciales urbanos con uno o dos accesos y cochera.
  • Edificios donde la seguridad es el rubro que empuja las expensas.
  • Edificios con encargado de día, que necesitan cubrir la noche y los fines de semana.
  • Consorcios que quieren registro en video y cobertura continua sin depender de la rotación del personal.

El esquema híbrido: encargado de día, tótem las 24 horas

La configuración más común en los edificios que hicieron el cambio combina las dos cosas. El encargado sigue con sus tareas en su horario. El tótem cubre las 24 horas, con cámaras en los accesos y operadores en la central. La portería virtual atiende visitas y proveedores cuando el encargado no está. El consorcio conserva la persona que conoce el edificio y suma continuidad y registro sin pagar tres turnos más.

Cinco preguntas para llevar a la asamblea

  1. ¿Cuánto pagamos hoy por el puesto de vigilancia física, con cargas y reemplazos, en la última liquidación?
  2. ¿Qué funciones cumple hoy esa persona además de vigilar? ¿Cuáles necesitamos conservar y cómo las cubrimos?
  3. ¿Qué respuesta esperamos ante un hecho y qué riesgo aceptamos para quien está en la puerta?
  4. ¿Qué respaldo tiene el tótem ante corte de luz o de internet, y quién es dueño del equipo?
  5. ¿Podemos empezar con un esquema mixto y medirlo seis meses?

Cómo lo hace Ayax

Ayax ofrece las dos cosas, y por eso puede ayudar a elegir. Protección Residencial es el tótem con vigilador virtual, cámaras en los accesos y monitoreo las 24 horas desde centrales propias, con equipos en comodato. Seguridad física son vigiladores presenciales con el respaldo de la misma central de monitoreo. Y la portería virtual cubre visitas, proveedores acreditados y encomiendas cuando el encargado no está.

Ayax tiene más de 30 años de trayectoria y protege a más de 113.000 hogares en el país. Conocé el tótem de seguridad para edificios y la seguridad física con respaldo de monitoreo.

Preguntas frecuentes

¿Un tótem reemplaza al encargado?

No. Reemplaza la función de vigilancia física de la puerta. Las tareas del encargado siguen siendo del encargado. Lo que sí puede reemplazar es un puesto de vigilancia física de 24 horas, y las tareas de recepción se cubren con portería virtual.

¿Cuánto cuesta un tótem de seguridad comparado con un vigilador?

Se paga como abono mensual. Las referencias públicas del sector ubican el ahorro frente a un puesto de seguridad física de 24 horas entre el 70% y el 80%. El número exacto depende de la cantidad de accesos y del esquema de contratación.

¿Qué pasa si se corta la luz o internet?

El sistema tiene que tener respaldo de energía y un plan ante caída de conexión. Es una de las cinco preguntas para la asamblea, y tiene que estar respondida por escrito en el presupuesto.

¿Quién responde ante un robo con un tótem?

El operador de la central: ve lo que pasa, habla por el altavoz, activa la sirena y llama a la policía con los datos del edificio y la descripción del hecho. Las imágenes quedan grabadas como registro.

¿Se puede combinar tótem y vigilador?

Sí, y es lo más frecuente: encargado o vigilador de día, tótem las 24 horas y portería virtual para visitas y proveedores.

¿Un tótem sirve también contra el vigilador que se queda dormido?

Sí. Es una de las quejas más repetidas de los administradores en las notas del sector, y el tótem la resuelve: la central no tiene un solo puesto ni una sola persona mirando.

Fuentes

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